¿VOTAR O NO VOTAR?

¿Por quién debemos votar? El rol de los de-votos en democracia

INICIAR EN NOMBRE DE SRILA PRABHUPADA ES UNA ESPECULACIÓN

¿En qué están equivocados "los ritviks"? por S.S. Jayadvaita Swami.

"EL SEÑOR Y SUS POTENCIAS"

Reliquia espiritual y literaria escrita por Srila Prabhupada en 1944.

CUANDO DIOS ADVIENE

Krishna apareció en Janmastami...El Señor, en muchas épocas y lugares.

¿Srila Prabhupada, Kubrick, el hombre en la Luna?

Desde Srila Prabhupada hasta Stanley Kubrick surgen evidencias que nos acercan cada vez más a la verdad sobre "la llegada del hombre a la luna".

jueves, 12 de septiembre de 2013

Srimati Radharani: Fuente ilimitada de cualidades tracendentales

Srimati Radharani reúne en sí misma las cualidades trascendentales más elevadas. Ella es la fuente de la devoción, la castidad y la piedad. Ella es la consorte eterna del Señor Sri Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, es la potencia interna de placer del Señor y Su aspecto femenino. Radhika es el refugio de todos los devotos y es el ejemplo supremo de devoción.

Aunque resulta muy difícil para cualquiera entender la posición de Radharani, las escrituras nos ayudan a realizar las características principales de la consorte eterna de Krishna:

"La esencia de la potencia hlādinī es el amor por Dios, la esencia del amor por Dios es la emoción [bhāva], y el desarrollo máximo de la emoción es mahābhāva...Śrī Rādhā Ṭhākurāṇī es la personificación del mahābhava. Ella es el receptáculo de todas las buenas cualidades y es la joya suprema entre todas las exquisitas consortes de Śrī Kṛṣṇa." (Sri C.C. A-L 4.68-69).

El nombre de Radharani proviene de la palabra aradhana, la que significa "Aquella que puede servir, que puede adorar, que puede dispensar respeto, que realmente puede amar a Krishna, que puede ofrecer servicio amoroso".

Todas las demás devotas, damas elevadas que se mencionan en las escrituras, famosas por su castidad y por su piedad, no son más que representaciones parciales de Srimati Radharani. Si examinamos la posición de esas damas virtuosas, descubriremos que la fuente de toda su castidad y devoción es Srimati Radharani.

El padre de Radarani es el rey Vrisabhanu, la madre es Kirtida, su hermano Sridama y su hermana Ananga Manjari.

Radharanai es la fuente de la devoción. Por eso Srila Bhaktivinoda Thakura nos dice: "Yo me inclino y tomo el polvo de los sagrados pies de aquellos que tienen como única riqueza el servicio a Radharani. No ansío nada más". Ese debería ser el humor de nuestro servicio devocional y así alcanzaríamos la perfección de la vida. Y aunque en las mismas escrituras se dice que  tiene cualidades ilimitadas, Las principales veinticinco cualidades trascendentales de Śrīmatī Rādhārāṇī son: 
(1) es muy dulce, 
(2) siempre es joven y lozana, 
(3) Sus ojos son inquietos, 
(4) Su sonrisa es brillante, 
(5) Sus líneas son hermosas y auspiciosas, 
(6) hace feliz a Kṛṣṇa con el aroma de Su cuerpo, 
(7) es muy experta en cantar, 
(8) Su forma de hablar es encantadora, 
(9) es muy experta en bromear y en hablar de forma agradable, 
(10) es muy mansa y humilde, 
(11) siempre está llena de misericordia, 
(12) es astuta, 
(13) es experta en cumplir con Sus deberes, 
(14) es tímida, 
(15) siempre es respetuosa, 
(16) siempre es tranquila, 
(17) siempre es grave, 
(18) es experta en disfrutar de la vida, 
(19) está situada en el plano más elevado del amor extático, 
(20) es el receptáculo de los tratos amorosos de Gokula, 
(21) es la más famosa entre los devotos sumisos, 
(22) es muy cariñosa con los mayores, 
(23) es muy sumisa al amor de Sus amigas, 
(24) es la gopī principal, 
(25) siempre mantiene a Kṛṣṇa bajo Su control. En pocas palabras, Ella posee ilimitadas cualidades trascendentales, al igual que el Señor Kṛṣṇa.”
Sri Caitanya Caritamrita Madhya-Lila 23.87-91
Por Yatra Oriente Editores.

jueves, 29 de agosto de 2013

El señor y sus potencias, por Abhay Caran (1944)


Por los antecedentes que se tienen, este sería el primer artículo de teología conciente de Krishna publicado por Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Srila Prabhupada. Data de 1944 y apareció en el primer volumen de la revista "Back to Godhead", cuando Srila Prabhupada contaba con 47 años de edad y varios años antes de embarcarse en el Jaladuta. Es toda una reliquia espiritual y literaria que deseamos compartir con nuestros lectores al momento de celebrar el 117° Vyasa Puja de nuestro Acarya.

El señor y sus  potencias

En el Padmapurana, la verdad absoluta es comparada con el Fuego. Así como el fuego ilumina por la difusión de sus rayos, a pesar de estar situado en un lugar, así también la Verdad Absoluta, a pesar de que estar situada más allá del alcance de nuestra imperfecta visión, es omnipresente en todas las direcciones por la distribución sus energías variadas. Estas energías o potencias de la Verdad Absoluta son innumerables e inmensurables en cantidad y calidad, pero fundamentalmente  todas ellas pueden ser agrupadas dentro de tres divisiones principales bajo los siguientes nombres:

1.  Potencia interna o “potencia cit”
2.  Potencia marginal o “potencia tatastha”
3.  Potencia externa o “maya”

La Verdad absoluta es omnipresente en todas partes, y en cualquier lugar está representada por todas estas potencias por un proceso trascendental que es inconcebible para cualquier especulación mental. Así como el fuego expande su calor como su potencia natural, así también lo hace la Verdad Absoluta, llamada “Brahman impersonal”, aspecto localizado del señor “parmatma”, o el señor supremo “bhagavan” –en tales manifestaciones, él manifiesta sus diferentes potencias en ámbitos de la creación, la destrucción y la mantención del universo o de las entidades que conforman el universo. 

Estas potencias son muy naturales para Él, así como el calor lo es para el fuego. La naturaleza material, como la tratamos de explicar con nuestra mente imperfecta y especuladora, es sólo la potencia externa o naturaleza externa de la Verdad Absoluta, mientras que la entidad viviente, representada por diferentes especies de espíritus encarnados, los cuales son 8.400.000 en variedad, son innumerables manifestaciones de su potencia Marginal como porciones separadas e individuales. Las acciones de la Potencia Interna, técnicamente llamada “Cit”, son similares a otras actividades de la Potencia Externa, técnicamente llamada “Maya” o ilusión. La diferencia entre la Potencia  Cit, con la potencia Maya es de calidad y cantidad. Las Manifestaciones de la potencia de Maya por la creación de innumerables universos, como los que podemos ver hoy, se dice que son una cuarta parte de toda la creación. La creación de la potencia Cit, corresponde a las tres cuartas partes de toda la creación y es el reino del señor, técnicamente llamado “Vaikuntha”. Aquí yace la diferencia en cantidad de la potencia Maya y la potencia Cit. La otra diferencia, la de calidad, a saber que  la creación Cit es “indestructible y eterna”, mientras que en la potencia Maya es “destructible y temporal”, técnicamente llamada la naturaleza Material (1). La anterior es real, mientras que la última es irreal o una sombra. La Primera es luz (2), mientras que la segunda es oscuridad. En la oscuridad, uno no puede encontrar lo que quiere y en la naturaleza material tampoco se puede  encontrar lo que se busca a través de toda la vida. Desde la oscuridad, sin embargo, uno puede suponer respecto de la luz, y desde la sombra uno puede hacerse una idea del origen. La realidad es técnicamente conocida como trascendencia o Nóumeno en oposición a la sombra o técnicamente llamada Fenómeno. Por la imperfecta especulación podríamos equivocadamente interpretarlas todas como lo mismo. Hasta aquí quedamos con la diferencia cualitativa entre las potencias Cit y Maya.

Las creaciones de la potencia Marginal, técnicamente llamada “tatashta”, son las innumerables almas vivientes individuales que tratan de enseñorearse de la Potencia Material o Maya. La diferencia ente la potencia Cit y la potencia tatashta es sólo en cantidad y casi no en cualidad, en oposición en la diferencia con la potencia de Maya, ambas en cualidad y cantidad. En otras palabras, cuantitativamente hay mucha más diferencia entre Cit y tatashta, pero cualitativamente casi no hay diferencia (3). Sin embargo, la potencia tatashta es en todo sentido superior a Maya en relación con la potencia Cit. Podemos ver entonces un perpetuo esfuerzo por parte de las almas vivientes para tratar de enseñorearse con la naturaleza material o Maya (4).

Las entidades vivientes, por lo tanto, son iguales en cualidad a la Trascendencia, son también indestructibles y eternas. Este hecho es elaboradamente corroborado en el Gita (B.g. 11) “Las almas o el espíritu de las entidades vivientes, nunca nace ni  muere, nunca fue creado en el pasado, tampoco es creado en el presente ni será creado en el futuro. Esa es el alma, es trascendental al tiempo físico, representado por el pasado, presente y el futuro (5). Este espíritu es entonces innaciente, indestructible, eterno, el más viejo pero siempre fresco, nunca se puede aniquilar incluso después de la muerte del cuerpo y de la mente”
Por consiguiente, quien sabe que el alma es indestructible y eterna ¿puede él siquiera matar algún alma o puede él ordenar matar a otras?
La transmigración del alma de un cuerpo a otro después de la destrucción del cuerpo, es sólo como el cambio de un antiguo traje por uno nuevo. La alma indestructible simplemente cambia su cuerpo material, pero nunca se la mata o asesina como generalmente mal entendemos.
“No existe arma que pueda penetrar el alma, ni fuego que la queme, ni agua que la moje, ni aire que la seque”.
“El alma es impenetrable, inquemable, incapaz de ser mojada o secada, es permanente, constante, inamovible y eterna”.
“El alma es inconcebible, invisible, inconmensurable y conociendo al alma, uno no tiene nada que lamentar, oh Hijo de Bharata”.



Por consiguiente, la entidad viviente está permanentemente relacionada con la potencia Cit, en contraposición de su relación temporaria con la naturaleza material, Maya. Su relación con la naturaleza material es casual y la causa de tal relación accidental es debida al olvido de su propia naturaleza real. Las entidades vivientes son como chispas del fuego (el fuego comparado con la verdad absoluta), o las moléculas del os rayos del sol. Cualitativamente no hay diferencia entre el fuego y sus chispas o el sol y sus rayos, pero cuantitativamente existe un abismo entre ellos.
La entidad viviente, por consiguiente, olvida su real naturaleza como parte de la potencia Cit y se identifica a sí misma como parte de la creación material o Maya, por su tendencia al olvido, la consecuencia, es que sea puesta en diferentes aflicciones representadas por las tres miserias de la existencia material. Estas tres miserias son:
  1. Miseria perteneciente al cuerpo material y a la mente, tal como la percepción del frio y el calor y la concepción de felicidad y aflicción.
  2. Miseria perteneciente a la acción de otros seres vivientes tales como ataques por enemigos, mordeduras de perros u otros animales, etc.
  3. Miserias pertenecientes los semidioses que controlan los terremotos, guerras, pestes, hambrunas.
El alivio temporal de cualquiera de estas tres miserias es conocida como felicidad. La negación de la aflicción es indudablemente llamada felicidad. Pero todo tipo de felicidad en la naturaleza material está regulada por Maya y como tal, está condicionada a esperar el embate de otras aflicciones. En la naturaleza material, la tan llamada felicidad  o aflicción son naturalezas temporales.  Tal felicidad temporal no puede satisfacer a la entidad viviente, para esto, debe ser de la misma naturaleza con la potencia de Cit, verbigracia: Indestructible y permanente.

La tendencia de la entidad viviente, es por lo tanto ansiar la felicidad eterna y existencia indestructible. La mayoría de las actividades de los seres vivientes son dirigidas a este fin, pero como ellas están bajo las condiciones creadas por la potencia de Maya, la cual es destructible y temporal, el deseo por la felicidad de naturaleza permanente queda siempre incompleto en la naturaleza material. El Éxodo de los residentes de Calcuta hacia otros lugares por el miedo a ser atacados por las bombas Japonesas, es debido a la misma tendencia a la existencia indestructible, pero aquellos que luego, logran irse de Calcuta, no recuerdan que incluso después de irse de Calcuta, salvándose de los ataques  de las bombas japonesas, serán incapaces de proteger sus cuerpos como indestructibles en cualquier parte del universo cuando sean atacados por las bombas de la naturaleza material en la forma de las tres miserias descritas antes.

Los japoneses, que están amenazando a la gente de Calcuta con ataques aéreos implacables con el motivo de incrementar su felicidad por la posesión de tierras, no saben que su felicidad es también temporal y destructible, al repetir la experiencia del ataque de las tres miserias en su propia tierra natal. Por otra parte, los seres vivientes, quienes están diseñados para ser matados, son por naturaleza eterna, impenetrable, invisible, etc. Entonces, todas las entidades vivientes que son amenazadas por la muerte, como también quienes amenazan dominar a otros, están todos sujetos a la Potencia de Maya (6), y por lo tanto están en la oscuridad. La concepción Hindú de la diosa Kalika Devi es el símbolo de la representación de la manifestación más oscura de la verdad absoluta y en esa oscuridad destructora, aniquilación muerte y miserias son los únicos factores concomitantes, como podemos observar, en la triste figura de la diosa Kalika devi, siempre en una actitud de amenaza con destrucción.





Los líderes de la civilización materialista han tomado refugio en el más oscuro aspecto de la verdad absoluta o de la diosa de la oscuridad para disipar la aflicción temporal presente, sin saber que esa oscuridad no puede ser removida por un proceso no científico de la oscuridad misma, pudiendo ser removida sólo por un proceso científico de la luz. Sin luz, cualquier cantidad de especulación de la mente humana (que también es una creación de la naturaleza material), nunca podría reestablecer la entidad viviente a una felicidad permanente. En esa oscuridad, cualquier método de traer paz al mundo, el cual estará eternamente, siendo este violento o no violento, puede traer solo alivio o aflicción temporales, como podemos ver en toda la creación de la potencia externa. En la oscuridad, la no violencia es tan inútil como la violencia, mientras que en la luz, no hay necesidad de violencia ni de no violencia.
Sin entrar en más detalles sobre esto, podemos tomar por cierto que el miedo a ser destruido y matado es un resultado de nuestra asociación con la naturaleza material, mientras que en realidad somos idénticos a la Trascendencia, por lo tanto no tenemos nada que temer. El cuerpo es destruible, pero el espíritu no. La entidad viviente en la oscuridad de la verdad absoluta, erróneamente se identifica con la naturaleza material “Maya” y se define a sí mismo como destructible. Esto causa su miedo a ser destruido, mientras en realidad, no lo será. El olvido del padre supremo, es la causa de esta identificación errónea. Las personas inteligentes entonces debieran acercarse a un maestro espiritual y aceptarlo como no distinto del señor, dedicarse cien por ciento en servicio trascendental al señor. Esto es lo que queremos decir con “volver al Supremo”.

El olvido del amoroso servicio trascendental de la potencia Cit de la suprema personalidad Sri Krsna, es la causa de la caída de la entidad viviente. Restablecer la relación con la potencia Cit, debería ser por lo tanto la principal meta de la vida humana. Si la entidad viviente, de una forma u otra se pone en contacto con un santo autorizado y las escrituras  y luego se vuelve entusiasta en revivir su relación perdida con la potencia Cit, es seguro que él se libera de los grilletes de la potencia Maya, y luego, toda la creación de la naturaleza material le parecerá insignificante, temporal e ilusoria.
En este estado de relación con la potencia interna de la verdad absoluta, la entidad viviente no ansía acumulación de riquezas materiales para utilizarlas en servicio de la potencia externa llamada Maya, para destrucción y oscuridad, tampoco se lamenta por la tan llamada pérdida material, él mira en ese momento a todas las otras entidades en una luz espiritual, como unas y como lo mismo, cubiertas sólo en diferentes paquetes y diferentes nombres bajo la influencia de “maya”. El comienzo de tal existencia espiritual, luego abre paso, por la gracia divina, a la liberada alma a volverse hacia el trascendental servicio amoroso de la suprema personalidad, bajo la influencia de la potencia Cit, en lugar de que esta alma se vuelva a comprometer con el servicio temporal de la potencia Maya, mencionada más arriba. Este hecho es corroborado en el Bhagavad Gita por el Señor Sri Krsna  como sigue:
Una persona que ni se regocija al conseguir algo agradable ni se lamenta al obtener algo desagradable, que es inteligente en relación con el ser, que no se confunde y que conoce la ciencia de Dios, ya está situada en la trascendencia”(B.g 5.20)
Esta energía divina Mía, integrada por las tres modalidades de la naturaleza material, es difícil de superar. Pero aquellos que se han entregado a Mí, pueden atravesarla fácilmente” (7.14)

Cuando la entidad viviente se abruma al comprometerse en el servicio a la potencia de Maya, olvida totalmente su relación con el Señor Supremo. Este horrible estado de vida es técnicamente llamado asuriko, es decir, vida de demonio. El término Demonio es muy nombrado en distintas escrituras, no significan ninguna figura horrible o de dimensiones  extraordinarias, como usualmente los artistas generalmente pintan por su imaginación. Un demonio es un hombre sin dios (7). Las descripciones de tal hombre sin dios son dadas con detalle en el capítulo 16 del Bhagavad Gita.

Un hombre sin dios no sabe qué debe hacer y qué no debe hacer. Él es mayormente incrédulo en las distintas escrituras y generalmente es ateo por naturaleza. En su opinión, la religión es superflua y un compromiso innecesario y, por lo tanto, él ataca la religión especialmente y en la forma más brutal. La persona demoníaca no sigue ninguna orden de las escrituras, pero comete toda clase de pecados que podría haber evitado siguiendo a las escrituras. Él sigue su propio camino y no acepta ninguna autoridad. En su opinión, no existe una causa en la creación o el universo, excepto por el deseo y la pasión, como un niño que nació por la pasión de un hombre y una mujer. El no encuentra ningún diseño tras la creación del universo y por lo tanto dice que no hay ningún creador en absoluto. Para él, el universo es una creación del curso fortuito de la naturaleza y no hay un controlador último detrás de ella. El encuentra que la materia es incapaz de tomar alguna decisión en por su propia cuenta, por lo tanto el mundo es producido por casualidad, por un conjunto de combinaciones de átomos en forma sucesiva. No tiene ningún temor a las autoridades, por lo tanto, encuentra más fácil predicar su propia forma de pensar, que no existe dios en absoluto. Él dice que cada uno puede crear su propia religión y por lo tanto el proceso tan sublime y divino de religiosidad se convierte en un objeto de su recreación. El predica que debiera haber tantas religiones como hombres hay en el mundo y que no es necesario aceptar el hecho de que dios es uno y religión es una.
En las opiniones de los hombres sin dios, la concepción de Supremo, es producto de un diabólico taller en un cerebro ocioso. Dios es manufacturado por un cerebro diseñador de primera clase y luego cada uno puede crear su propio dios y seguir su propio camino de religiosidad, la tan llamada salvación.
Concluimos, por lo tanto, que el hombre ateo, en la propensión demoníaca  está comprometido en servir a Maya para la destrucción del mundo. Despojado de conocimiento espiritual, es menos inteligente, elabora estúpidos diseños en su estúpido cerebro, para poder crear problemas en el mundo. Se considera a sí mismo muy inteligente y por sus muy intelectuales métodos, trae desastres a la tranquilidad y la paz del mundo. Se convierte en líder de personas similares menos inteligentes y las lidera también hacia la destrucción como un hombre ciego lidera a otra persona ciega para que ambos caigan en la zanja.
La motivación de este liderazgo sin ley no es más que una insaciable sed de poder, deseo de dominación e inconquistable pasión. Esto es deseo de reconocimiento y embriaguez de poder. Movido por tal extrema pasión, él inicia todo tipo de agitaciones para la satisfacción de sus ideales creados para el liderazgo del mundo. Y con esta forma de proceder sigue adelante hasta que él se encuentra con otro demonio de la misma naturaleza y comienzan a chocar como rivales demonios. A ambos siendo hombres sin dios, Maya, la potencia externa, les llama la atención como al demonio ”mohisasus”. La semidiosa, atrae a tales demonios a pelear entre ellos hasta quedar individual o colectivamente derrotados por su propias atracciones profanas. Ella los fuerza, tal cual como en la escuela, el profesor fuerza a los chicos sucios en la labor de la limpieza de las orejas de cada uno de ellos. Los demonios son así castigados por la Potencia Maya, en su vana búsqueda de reconocimiento.

El Hombre ateo está siempre atormentado por los pensamientos materiales sin límites. Él no sólo piensa en su propia gratificación de los sentidos, también en la de su familia, sociedad, país, nación, etc. Y esto no sólo por una década, sino por todo el tiempo que viene después de su muerte. Él no entiende, sin embargo, que después de su propia muerte, tiene que cambiar todos los detalles de su aspecto. Situado en la ignorancia, así él acumula riquezas para su respectivo bienestar y comete todo tipo de pecados. Por tal bienestar, él no titubea en dañar a otros en favor de sí mismo, de su familia, sociedad, país o nación. Entonces él se convierte en un mal concebido líder de su familia, sociedad, país, nación, para satisfacer un insaciable deseo de auto gratificación, sin conocer las tres modalidades de la naturaleza por las cuales él está forzado a tareas tan profanas de destrucción de la creación, y sin el cuidado de la suprema autoridad quien es competente y capaz de cuidar a todas las familias, sociedad, país y nación, sin distinción de casta, credo y color (8).

El hombre ateo, está atado por muchas esperanzas basadas en su propia gratificación e ira, y por la satisfacción de tales deseos profanos, él continúa acumulando riquezas de este mundo y poder por todos los medios posibles.
El ateo piensa así: “Tengo esto hoy, por lo tanto mi mente está satisfecha por el presente. Tengo tanto, y en un futuro cercano, esto deberá incrementarse más y más. He matado a mi enemigo, y mis otros enemigos serán matados a su debido tiempo. No hay un dios, y si hubiera uno, es mi propio proveedor, o lo soy yo mismo. Soy por lo tanto supremo disfrutador, perfecto, poderoso, feliz, etc. soy reconocido por todos los hombres en la tierra, y ¿Quién aquí puede ser mi rival en todos estos aspectos? Por lo tanto, voy acumular riqueza en beneficio de mí y de mi gente".
Entonces él se vuelve más y más atormentado con la oscuridad de la diosa Kalika devi o la potencia Maya, para luego perpetuar si vida de oscuridad hasta el fin de la creación.
El hombre ateo, a veces se ve a sí mismo como un pseudo religioso, él compromete sus hombres y su dinero con orgullo y vanidad en las tan llamadas actividades espirituales o ceremonias religiosas, por las cuales el demuestra su grandeza y sus riquezas para así ser reconocido como un gran devoto de Dios. No por la gracias de Dios (ya que él no cree en su existencia), pero por la gracia de sus amigos, aduladores dirigidos por un falso sentido de respetabilidad y aristocracia. Tales ateos, envidian al mantenedor Supremo, situado también junto a él, como a todas las entidades vivientes. El, sin embargo, realiza horribles sacrificios de animales y si algún santo le aconsejara no cometer tales actos pecaminosos, él lanza calumnias en contra de tales personas santas, impelido por su enfermedad de autosuficiencia, poder, orgullo, pasión e ira, etc.

Tales  horribles ateos son gradualmente forzados a ir más y más abajo en demanda de la oscuridad y el reino de los demonios, así que perpetuamente, ellos puedan sufrir las aflicciones de las tres miserias descritas arriba, por la infalible caricia del  tridente que Maya sostiene. En otras palabras, tales personas, son responsables de sí mismas por resbalar hacia este horrible estado de vida sin ninguna esperanza de liberarse de los grilletes de la nescencia.

Pero, la misericordiosa Personalidad Suprema es tan amable con nosotros, que él ha enviado, a través de sus agentes autorizados, escrituras  como los Vedas y los Puranas.

Estos sonidos trascendentales, cuando se obtienen por la recepción auditiva en humor sumiso por cualquier hombre en el mundo, éste puede realizar a Dios en la forma de las escrituras y santos, entonces puede darse cuenta que sólo el Supremo o sus agentes autorizadas, sólo ellos y nadie más, pueden liberarlo de todas las miserias.

Por lo tanto, la más alta forma filantrópica o de servicio altruista que un hombre puede brindar a sus congéneres, es la propagación del trascendental servicio a la Persona Suprema, mediante el despertar de los sentidos espirituales dormidos, de todos los hombres atrapados por la soga de la Potencia Maya. Éste fácil método, de revivir tales sentidos espirituales en el corazón de las almas caídas, fue enseñado por el Señor Chaitanya, quien tomó la compasión con las almas caídas de esta era como el canto congregacional del santo nombre del Señor Supremo. El vio que las almas caídas de esta época actual estaban siempre discutiendo unos con otros, en los ámbitos de la sociología, política, economía, filosofía y religión, y que así ellos no tendrían esperanzas de liberarse ni por las prácticas del buen trabajo, ni ncultivando el conocimiento espiritual ni por la realización de costosos sacrificios. Así el Señor Chaitanya inauguró entonces el movimiento de “Sankirtan” o canto congregacional de los Nombres del Señor.
Entre los innumerables nombres trascendentales del Señor Supremo, El señor Chaitanya prescribió las siguientes dieciséis palabras compuestas de treinta y dos letras Sanscritas, como los sonidos más potentes en la era de Kali. Como dijo el Señor mismo, el hombre debe tomar ventaja de repetir el siguiente sonido trascendental cada día y repetirlos en familia también, ambos, hombre y mujer al menos una vez cada tarde o a cualquier hora que sea conveniente para su propio beneficio, sin ningún resentimiento.

Hare Krsna Hare Krsna Krsna Krsna Hare Hare
Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare

(1) "Mas, existe otra naturaleza no manifiesta, que es eterna y trascendental a esta materia manifestada y no manifestada. Esa naturaleza es suprema y nunca es aniquilada. Cuando todo en este mundo es aniquilado, esa parte permanece tal como es." (Bg. 8.20).
(2) Descripción del Mundaka Upanishad (3.9.10).
(3) Esta parte está muy bien explicado por el Señor Chaitanya en su doctrina de "Acintya bheda bheda", es decir, a la vez uno y diferente.
(4) "Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas. Debido a la vida condicionada, están luchando muy afanosamente con los seis sentidos, entre los que se incluye la mente." (Bg. 15.7)
(5) Es inútil intentar, por tanto, producir sustancia vital en el laboratorio de los científicos.
(6) “El alma espiritual que está confundida por la influencia del ego falso, se cree la autora de actividades que en realidad son ejecutadas por las tres modalidades de la naturaleza material.” (Bg. 3.27).
(7) Vishnubhakta vabet daiva asura tad viparjaya.
(8) "Los hombres que devotamente se refugian a mí (Sri Krishna, Dios) y siempre piensa en Mí sin una pausa de un segundo, yo personalmente sustento sus necesidades de la vida." (Bg. 9.12)

Por su divina gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Srila Prabhupada.
(1944)

Traducción por Rukmini Bermúdez.

sábado, 24 de agosto de 2013

CUANDO DIOS ADVIENE

"Así que no necesitamos alarmarnos frente al número y variedad de apariciones de Dios que se relatan en las escrituras reveladas del mundo. Respondiendo gratamente a la bondad divina, debemos aspirar a una perspectiva inclusiva y abierta, comprendiendo cada advenimiento particular de Dios de acuerdo con el principio de que la revelación es reciprocada por la rendición."

En todo el mundo podemos encontrar el tipo de literatura llamada “escritura”. Estas obras nos cuentan un tipo particular de historia. Nos cuentan aquellas ocasiones extraordinarias en las que el divino penetró nuestro mundo, y en las que nuestros reducidos tiempo y espacio abrigaron, durante un tiempo, lo eterno e infinito. Los testigos de estas incursiones, completamente transformados por lo que vieron, se sintieron obligados a derramar sus narraciones singulares y poderosas sobre los oídos indiferentes y no creyentes del mundo. Y tan solo porque esos testigos fueron tan transformados, otros escucharon y también se transformaron. 
A partir de esos relatos de las escrituras, vemos que el divino adviene de varias formas. En el Pentateuco, por ejemplo, Dios básicamente se adentra en nuestro mundo a través de actos maravillosos de poder divino: infecta a los egipcios con sapos y moscas, piojos y langostas, transforma su río en sangre y extermina la vida de sus primogénitos. Libera a Su pueblo abriendo el Mar Rojo y para guiarlos a través del desierto, presenta ante sus ojos una nube de humo durante el día y un pilar de fuego durante la noche.

Ocasionalmente, Dios se coloca especialmente cerca, aunque permanezca, mismo así, como una presencia formidable e incomprensible tras el velo fenoménico. Su proximidad hace que la naturaleza hierva y explote; parece que en cualquier momento Él mismo explotará a través de una cortina de naturaleza y emergerá completamente sobre el palco; pero nunca lo hace. Cuando Dios apareció por primera vez ante Moisés, un arbusto se quemaba furiosamente sin consumirse, mientras Moisés, temeroso, evitaba fijar su vista sobre el mismo.
Foto: Moisés frente a la zarza que ardía sin consumirse.
Cuando el Señor adviene sobre la cima del Monte Sinaí, la ladera tiembla, y una densa nube, matizada de fuego, perturba y truena alrededor del pico oculto. Moisés desaparece dentro de la nube a fin de conversar largamente con Dios. Entonces relata que apenas pudo ver la espalda del Señor alejándose, sin haber visto jamás Su rostro.

Otro ingreso celebrado del divino en nuestro mundo todavía más severamente restringido: Mahoma, hijo de Abdullah, mientras meditaba durante el calor del Ramadán en el monte Hira, fuera de la Meca, escuchó la orden de una voz magnífica: “¡Lee!”. “No se leer”, fue su aterrorizada respuesta. Nuevamente: “¡Lee!”. La misma respuesta de nuevo. La voz, ahora más terrible todavía, ordena una tercera vez: “¡Lee!”. Mahoma responde: “¿Qué debo leer?”. La voz dice: “Lee, en nombre de tu Señor que te creó. Creó un hombre a partir de un coágulo. Lee, pues tu Señor, el más bondadoso, aquel que enseñó con el cálamo, enseñó al hombre aquello que no sabía”.
Foto: Líder musulmán recita el Corán en árabe, la lengua en la que fue revelado originalmente.

De esta forma, la primera de muchas “lecturas” se manifestó en la Tierra. Juntas constituyen el Qur’an (Corán), entregado a Mahoma, el mensajero de Dios, por Gabriel, el emisario de Dios, “que permanecía suspendido entre el cielo y la tierra, y quien abordó y llegó tan cerca como la medida de dos arcos, o incluso más cerca”. Sus encuentros son el canal a través del cual el Qur’an, “preservado eternamente en la tabla del cielo”, adviene a la Tierra. En este caso, Dios no entra personalmente en nuestro reino mundano, si no que lo hace en la forma de Su palabra trascendental, que se manifiesta a Su voluntad.
Aquí, la palabra de Dios adviene al mundo. El Nuevo Testamento, sin embargo, habla acerca de un advenimiento en el que “la Palabra se convirtió en carne”. La naturaleza divina se corporifica en la persona humana de Jesucristo, el Hijo de Dios.

Foto: Jesus, representado por Robert Powel, en la película Jesús de Nazaret, 
dirigida por Franco Zeffirelli.
Jesús declara: “Yo descendí del cielo, no para realizar mi voluntad, si no la voluntad de Aquel que me envió”, y confiesa: “De manera autónoma no puedo hacer nada”. De esta forma, Jesús se revela como un siervo eterno de Dios, diciendo: “Mi Padre es mayor que yo”. Sin embargo, porque él está rendido a Dios sin reservas, Dios se manifiesta en él para nosotros: “Las palabras que os digo no las digo yo mismo, si no el Padre, que está en mí, y que ejecuta las obras. Creed que estoy en el Padre, y que el Padre está en mí”. La persona de Jesús, por lo tanto, es en sí misma la revelación de Dios: “Aquel que me vio, vio al Padre”, pues “yo y el Padre somos uno”.
Como las diferentes escrituras reportan advenimientos divinos tan ampliamente diferentes y nos conducen a la rendición a Dios bajo diferentes nombres (Jehová, Alá, Jesús, y así por delante), y porque los seguidores de una escritura tienden a condenar a los seguidores de todas las demás escrituras como infieles o paganos o herejes, muchas personas se sorprenden o se disgustan. La religión, de esta forma, no es muy bien recibida por las personas en general. Las personas se preguntan: “Si hay un Dios, ¿por qué se manifiesta de diferentes maneras para entregar diferentes instrucciones?”.
Hay una respuesta a esa pregunta en otra escritura, el Bhagavad-gita. Esta canción (gita), fue cantada por Dios (bhagavan) durante Su advenimiento a la Tierra, cinco mil años atrás. El Señor (conocido como Krishna, “el todo atractivo”) se dirige a Su amigo y discípulo Arjuna: “En la medida en que todos ellos se entregan a Mí, Yo los recompenso. Todo el mundo sigue Mi sendero en todos los aspectos, ¡oh, hijo de Pritha!” (Bhagavad-gita4.11).
Considerada como una respuesta al problema de la diversidad religiosa, esta declaración nos conduce juiciosamente entre los extremos. Por un lado, evita aquellas formas de sectarismo que conceden los derechos de autor exclusivos sobre Dios a una tradición religiosa en particular: “Todos siguen Mi camino bajo todos los aspectos”. Por otro lado, rechaza el sentimentalismo que endosa, sin ningún juicio crítico, toda y cualquier forma de espiritualidad.
En realidad, Krishna ofrece un principio mediante el cual podemos discriminar entre ellas: “En la medida en que todos se rinden a Mi, Yo los recompenso”.
La palabra sánscrita traducida aquí como “recompenso” (bhajami), tiene un rico significado. Está formada a partir de una palabra que significa fundamentalmente “distribuir”, “compartir con”. Pero frecuentemente, sin embargo, significa “servir con amor”, o, en un sentido más vago, “adorar”. De esta forma, vemos que Krishna está estableciendo un principio de reciprocidad. Dios reciproca con nosotros distribuyéndose a Sí mismo (revelándose) proporcionalmente en la medida en que nosotros nos rendimos a Él.
La “recompensa” de Dios, por lo tanto, puede ser cualquier respuesta dentro de la jerarquía de respuestas a lo largo del camino progresivo del servicio divino. En la parte más baja de este camino, por ejemplo, una persona puede servir fielmente a Dios a cambio del logro de bendiciones materiales. Dios reciproca otorgándole su deseo. Aunque el adorador disfrute apenas de un beneficio material y temporal (no espiritual y eterno), acepta su recompensa como reciprocidad divina (pues para él es trata de una revelación de Dios), y su fe se fortalece y lo mantiene en el camino de la devoción. En cuanto a aquellos devotos avanzados que no desean nada material o espiritual a cambio del servicio que ofrecen de todo corazón, Krishna los recompensa de forma diferente: Él se revela enteramente y, en un intercambio dulce e íntimo, sirve a los devotos de la misma manera en que los devotos lo sirven a Él.

Dios declara: “Todos siguen Mi camino”. Como hay un Dios, hay una religión: el servicio devocional a Dios en completa rendición. No debemos desorientarnos por las designaciones sectáreas. Aunque el “Islam”, por ejemplo, sea una palabra utilizada para indicar una comunidad sectaria o su fe, el término al islam en sí mismo no es exclusivo o particular, si no que simplemente significa “la sumisión” o “la rendición”. Esta religión única, verdadera, esencial y universal también es indicada por Jesús. Cuando se le solicitó que citara el mandamiento de ley más grandioso, él respondió, citando el Pentateuco: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”.

De modo similar, el Señor Krishna indica la religión esencial al final del Bhagavad-gita. Habiendo examinado muchos procesos espirituales (trabajo piadoso, rituales religiosos, meditación yóguica, adoración a los semidioses, discriminación filosófica entre materia y espíritu) y habiendo mostrado que éstos no son más que escalones en el camino a la devoción completa a Dios, como conclusión Krishna nos invita a ir directamente a este punto. “Abandona todas las variedades de religiones”, incita a Arjuna, “y tan sólo entrégate a Mí” (Bhagavad-gita 18.66)
Foto: Krsna habla el Bhagavad-gita a Arjuna.

Sin embargo, como somos (en varios niveles) resistentes al llamado divino de la completa rendición, Dios permite que avancemos gradualmente, instruyéndonos y revelándose en la medida en que nuestra disposición al servicio o, lo que es lo mismo, en la medida en que nuestra pureza espiritual lo permite. Así, el elemento de la relatividad se adentra en la interacción divino/humano permitiendo que surjan la variedade de religión. En todo caso, sin embargo, el fundador de la religión es Dios y nadie más. Como el Srimad-Bhagavatam (una escritura sobre la cual hablaremos más adelante) nos dice, dharmam tu saksad bhagavat-pranitam (6.3.19): “La Suprema Personalidad de Dios es quien dicta los verdaderos principios religiosos”.
Dios adviene con este propósito muchas veces. Krishna anuncia el principio general que gobierna Su entrada a este mundo: “Cuando quiera y dondequiera que haya una declinación en la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y un aumento predominante de la irreligión, en ese entonces Yo mismo desciendo. Para redimir a los piadosos y aniquilar a los infieles, así como para restablecer los principios de la religión, Yo mismo aparezco milenio tras milenio” (Bhagavad-gita 4.7-8).
Ningún tiempo y ningún lugar tiene el monopolio sobre la auto-revelación de Dios. Dios viene cuando lo cree necesario, siempre con la misma misión: reparar y restaurar el camino de la religión devastado por el tiempo, cubierto de maleza y corroído por la negligencia y el abuso. De esta forma, el Señor no sólo establece la religión en la Tierra, si no que retorna repetidamente como su incesante mantenedor.
Así que no necesitamos alarmarnos frente al número y variedad de apariciones de Dios que se relatan en las escrituras reveladas del mundo. Respondiendo gratamente a la bondad divina, debemos aspirar a una perspectiva inclusiva y abierta, comprendiendo cada advenimiento particular de Dios de acuerdo con el principio de que la revelación es reciprocada por la rendición.
Podemos buscar ayuda para esta diligencia en el Srimad-Bhagavatam. Tanto el Bhagavad-gita como elSrimad-Bhagavatam fueron revelados a la Tierra durante el período del advenimiento de Krishna cinco mil años atrás, y juntos poseen una posición distinta en la vasta biblioteca hindú de sabiduría espiritual, la literatura védica. El Srimad-Bhagavatam, “la escritura post-graduada”, transmite la última palabra en conocimiento védico, y el Bhagavad-gita transmite específicamente las instrucciones que prepararán al individuo para abordar el Srimad-Bhagavatam.
La literatura védica, en su universalidad, provee algo para el avance de todos en el camino espiritual. ElSrimad-Bhagavatam compara los Vedas a un “árbol de los deseos”, el árbol celeste cuyos ramos producen toda variedad de frutas. Con el tiempo, cuando los seguidores de los Vedas se confundieron con esta diversidad y perdieron de vista el verdadero propósito de las enseñanzas védicas, el autor de los Vedas (el propio Dios), advino y entregó Su Gita. Allí, tal y como hemos mencionado, Él repasa todas las prácticas védicas y, con Su autoridad, restablece la conclusión védica final: “Abandona todas las variedades de religiones y tan sólo entrégate a Mí”. 
Al aceptar esta instrucción, nos volvemos aptos para el Srimad-Bhagavatam, tal como indica el preludio de la misma obra: “Rechazando por completo todas las actividades religiosas que tienen motivaciones materiales, este Bhagavata Purana expone la verdad más elevada que existe, y que entienden aquellos devotos cuyo corazón está totalmente puro” (1.1.2). El Srimad-Bhagavatam es, por lo tanto, “el fruto maduro de las Escrituras védicas, las cuales son como un árbol de los deseos” (1.1.3).
Srimad significa “bello”, “espléndido” o “ilustre”, y Bhagavatam significa “viniendo de Dios o relacionado a Dios”. Este “Bello libro de Dios” es una compilación enciclopédica de los admirables hechos de Dios cuando Se divertía en la Tierra con numerosas aventuras. Sus pasatiempos, que acreditan plenamente Su facultad inventiva inagotable, su exhuberancia completa, se despliegan ante nuestros ojos atónitos panoramas arrebatadores de la Divinidad jugando. Habiendo saboreado esa fruta madura del árbol védico de la sabiduría, el individuo contrae el ansia de lanzarse a las personas de alma estéril que, en la aridez de su comprensión personal, perdieron todo el gusto por Dios, e imploran: “¡Lee este bello libro”.
Foto:Colección Srimad Bhagavatam

 
“¡Por favor, lee este libro bellísimo!”. Aquellos que tengan una idea más limitada acerca de Dios tal vez se sorprendan ante el gran número y la gran variedad de apariciones de Dios. En uno de los capítulos al comienzo del Bhagavatam, el santo Suta Gosvami, quien se dirige a una audiencia de sabios, enumera veintidós encarnaciones (tanto del pasado como del futuro) y hace una observación: “¡Oh, brahmanas!, las encarnaciones del Señor son innumerables, como riachuelos provenientes de inagotables manantiales de agua” (1.3.26). Un capítulo posterior (2.7), “Encarnaciones programadas con funciones específicas”, contiene un compendio todavía más amplio. El Srimad-Bhagavatam está dedicado mayormente a exponer detalladamente esas encarnaciones, una tras otra, conduciendo y preparando al lector para la narración última, aquella sobre los pasatiempos del propio Krishna.

De esta forma, encontramos a Dios de muchas formas. Él adviene, por ejemplo, como Matsya, el leviatán que salvó a los Vedas del diluvio, mientras se divertía en las vastas aguas; adviene como Varaha, el jabalí que irguió a la Tierra caída en el abismo, y aniquiló en un único combate a aquel que la violaba; adviene como el sabio Narada, el eterno viajero espacial que migra de planeta en planeta a lo largo del universo predicando y cantando las glorias del Señor; adviene como Nrisimha, el prodigioso hombre-león que, en una estupenda epifanía de poder, socorrió a Su devoto, un niño de siete años, matando (de manera espectacular) a su torturador, un tirano ateo interplanetario, quien era además el propio padre del niño; adviene como Vamana, el bello enano que atravesó todo el universo con tres largos pasos; adviene como Parasurama, aquel que porta una hacha y castigó a veintiuna generaciones de hombres de la realiza por desviarse de los principios de la conducta divina; adviene como el Señor Ramacandra, el ejemplar rey divino, rey perfecto y la personificación de la moralidad en el oficio; y adviene como muchas otras personalidades insignes e inolvidables que aparecieron para enseñar, proteger, liderar e inspirar a la humanidad.
Todo esto parece ser muy increíble, y puede conducir a la incredulidad. Sin embargo consideremos: ¿Dios no es, por definición, el ser más increíble de todos? Siendo así, nuestro principio debe ser: cuando más increíble sea el relato, más abiertos debemos ser hacia éste. ¿Por qué exigir que Dios se reduzca y se ajuste a nuestra comprensión prosaica? Cuando más increíble sea, más divino es.
Podemos detectar un elemento inconfundible de humor en muchos advenimientos divinos, y esto tal vez cause dudas. Sin embargo, sería un caso más en el que estaríamos imponiendo restricciones a Dios. Dios es bromista: el término sánscrito para la actividad divina es, en realidad, lila: jugar o divertirse. En Sus advenimientos, y mediante Su poder inconcebible, Dios une perfectamente un propósito muy serio (salvar a la humanidad) con una gran diversión. Así pues, como Matsya, Él retoza en las olas del diluvio; como Varaha, disfruta de una buena lucha. En todos Sus advenimientos, lo vemos deleitándose de las posibilidades de un papel en particular, como un actor en el escenario.
La idea de lila captura un elemento que define la actividad divina: es inmotivada. Todos los actos humanos están motivados por el deseo de tener lo que nos falta o por el miedo de que un día nos falte. Dios, sin embargo, tiene todo. No tiene nada que ganar ni perder. Entonces, ¿qué le motiva a actuar?
“Nada”, dicen muchos especuladores. Y concluyen que Dios es estático, inerte. Si esto fuera verdad, Dios sería incompleto. Contrariamente, Dios es completo y actúa exactamente de forma completa: él juega. Nuestra noción de jugar transmite parcialmente el espíritu correcto: hacer algo sin ningún otro motivo que la propia diversión por hacerlo, por el júbilo de la acción en sí misma. La lila divina, por tanto: Dios actúa por pura e inmotivada exhuberancia; Su totalidad divina transborda continuamente en continua expresión creativa, el espíritu de juego incesante y trascendental.
Frederick Nietzsche, el filósofo que introdujo en la cristiandad la nueva de que “Dios está muerto”, cierta vez advirtió: “Yo creería en un Dios que pudiera bailar”. Teniendo en cuenta esto, su ateísmo debe ser la comprensible reacción a una hosca imagen teutónica de la Divinidad, modelada, tal vez, a partir de algún patriarca serio y burgués, cuya solemnidad excluía la danza. Si Nietzsche hubiera conocido el Srimad-Bhagavatam, se habría ahorrado a sí mismo y a muchos otros un gran daño, al ver que sus páginas describen extraordinariamente la danza trascendental de Dios, el más bello y gracioso de todos los bailarines.
¿Por qué habría que limitar a Dios de alguna manera? Prohibirle a Dios lo que nosotros mismos poseemos y disfrutamos es envidia encubierta. Él es nuestro superior categórico y nos excede en todas las esferas: este es el significado exacto de Dios. Nosotros, por lo tanto, debemos comprender que todo lo que vemos aquí (todas las actividades, todas las relaciones, todos los goces) han consumado la perfección en Dios.
Finalmente, Dios es la Verdad Absoluta, la única y exclusiva fuente de todo. Todo lo que existe ha sido, por así decirlo, clonado a partir de Él. Nuestro mundo transitorio es un reflejo cubierto y opaco de Su mundo eterno; nuestra sociedad, de Su sociedad; nuestras relaciones, de Sus relaciones. Nosotros mismos, siendo hechos a imagen divina, somos pequeños ejemplares de Él. En consecuencia, estudiándonos y estudiando nuestro mundo, podemos entender algo sobre Dios y sobre Su mundo. Vemos, por ejemplo, que las personas son propensas a luchar. Por tanto podemos comprender que esa propensión existe en Dios. Similarmente vemos la atracción sexual en nuestro mundo entre aquellos femeninos y aquellos masculinos. Tal atracción, entonces, también reside en Dios. Dios es completo y, lejos de ser menos persona de lo que somos nosotros, es más completamente personal.
De esta manera, Él lucha y ama, y la razón por la cual los especuladores quieren negarle estas actividades es porque piensas que Su lucha y Su amor están maculados por el odio y por la lujuria que acompañan nuestra lucha y nuestro amor. Esto es una equivocación. Las actividades de Dios, tal como Su nombre y Su forma, no son materiales, si no que son completamente espirituales. Aunque pueda haber una semejanza familiar entre la forma y las actividades de Dios y las nuestras, debemos estar atentos para no atribuirle los defectos y debilidades de las nuestras; hay una diferencia cualitativa.
Debemos comprender de manera inteligente esa diferencia. Consideremos el atributo de la variedad. Tal y como vimos, el Srimad-Bhagavatam revela una abrumadora variedad en la Divinidad. Dios exhibe, por ejemplo, una infinidad de formas. Sin embargo, ¿no es la unidad absoluta un atributo del espíritu?  ¿Dios no es uno? Esto es verdad, pero la unidad que apenas excluye o niega la diversidad es material, unidad mundana. Podemos ver que semejante unidad sería indigna de Dios, ya que la misma lo privaría de algo valioso. Si aquí hay variedad y no viene de Dios, ¿de donde viene entonces? Luego la unidad de Dios ha de ser trascendente: debe incluir (no excluir) la variedad. Su variedad tampoco se granjea a costo de unidad. Este es el poder de la trascendencia: conciliar la variedad en una síntesis superior. Aunque esa unidad espiritual escape de la comprensión de inteligencia mundana, encaja bien dentro del ámbito de poder inescrutable de Dios.
El principio de la trascendental “diversidad en la unidad” también nos ayuda a comprender la naturaleza espiritual del cuerpo de Dios. Aunque Dios advenga en una forma similar a la nuestra, esa forma es eterna y espiritual: en realidad no es diferente al propio Dios. Para Dios no hay división (tal como lo hay para nosotros) de alma y cuerpo. Y la forma de Dios es tan trascendentalmente unificada que cada órgano posee en sí mismo las funciones de todos los demás. Aunque Krishna posea miembros, cada uno es una persona completa. (Y como Su forma es espiritual, ésta permanece eternamente en el auge de la juventud). 
El mismo principio explica por qué Dios puede aparecer en tantas formas diversas, y, todavía, permanecer uno y absoluto. El devoto puro, a través de la percepción espiritual, puede comprender esto perfectamente, y aprecia la insondable profundidad del atributo de Dios de ser personal mediante la multifacética expresión de semejante atributo. Las varias personalidades del Supremo único se manifiestan en el contexto de diferentes relaciones. Podemos ver funcionando el mismo fenómeno en la personalidad humana. Un hombre mostrará diferentes facetas de su personalidad en diferentes contextos: como juez vestido con ropajes negros en el tribunal, como esposo relajado junto a su esposa, como padre jugando con sus hijos, como hijo en la visita a sus padres, como profesor instruyendo a sus alumnos, como amigos haciendo bromas con sus compañeros, y así por delante.

Así, es típico que las personas exhiban muchas facetas, y cuanto más “bien integrada” sea esta persona, mayor será la variedad de papeles y relaciones que pueda mantener sin perder su integridad. El mismo principio se aplica a la Persona Suprema, pero en Su caso, tanto la integridad personal cuanto la variedad de relaciones son llevadas, tal y como se establece, al extremo.
Dios establece relaciones personales con ilimitadas almas, todas las cuales son creadas y mantenidas por Él para ese fin. Para facilitar esas relaciones, Él se expande en diferentes formas, mostrándose ante Sus devotos puros de varias maneras en respuesta a la forma en la que ellos se aproximen a Él. Todas esas formas trascendentales son eternamente manifiestas en la morada espiritual de Dios. Y, de vez en cuando, una u otra forma adviene a fin de mostrase en la oscuridad del mundo material, iluminando el camino de regreso a casa.
El veredicto del Srimad-Bhagavatam es que, de todos los advenimientos de Dios, Krishna es el más elevado. Suta Gosvami, tras concluir la enumeración de las encarnaciones, declara: ete camsa-kalah pumsah krsnas tu bhagavan svayam: “Todas estas encarnaciones de Dios son, bien porciones plenarias o bien partes de las porciones plenarias de los purusa-avataras. Pero Krishna es la Suprema Personalidad de Dios mismo”.
Foto: Krishna, La Suprema Personalidad de Dios
Por esta razón, el argumento central del Srimad-Bhagavatm es una extensa narración del advenimiento del Señor Krishna a la Tierra. Todo el Décimo Canto está devotado a esto, y el Srimad-Bhagavtam se contruye recontando muchos otros advenimientos divinos, llevándonos, de esta forma, cada vez más profundo en la comprensión acerca de Dios y, así, preparándonos para la revelación última de la Divinidad.
En este punto, es necesario hablar de un punto delicado. Dios se revela ante nosotros en la medida en que nos rendimos a Él. Rendirnos a Dios significa retirar nuestro interés y nuestro deseo de todo lo que no sea Dios. Completa rendición significa tener a Dios, solamente a Dios, como nuestro fin y nuestro medio. Debemos devotarle todo nuestro corazón, alma y mente. Es necesaria semejante pureza.
Dios, por supuesto, también permite la rendición parcial con la esperanza del avance gradual. En cualquier tradición religiosa, se permite un goce material en las escrituras (leamos goce como involucrarnos en cosas que no son Dios). Ya que ese materialismo es restringido y regulado, en ese aspecto es bueno. En última instancia, sin embargo, también debe abandonarse: “Abandona todas las variedades de religiones y entrégate a Mí”. Resistirnos a esa invitación basándonos en que nuestro materialismo se permite en las escrituras, es convertir lo bueno en lo enemigo de lo mejor. Simplemente atrasamos nuestro progreso en el camino espiritual y permanecemos más o menos distantes de la Personalidad de Dios.
Esta pureza de corazón necesaria para ver a Dios tal vez parezca lejos de nuestro alcance, pero no es así. Krishna se reveló verdaderamente a Sí mismo: la misma escritura que transmite esa revelación al mundo (elSrimad-Bhagavatam) transmite, al mismo tiempo, el proceso para purificarnos para poder recibir la revelación de Krishna. Este proceso es la práctica del servicio devocional centrado en la audición de la narración pura de los gloriosos pasatiempos de Dios. En otras palabras, el propio Srimad-Bhagavatam, cuando es recitado por alguien que es puro, nos purifica: “Purifica el deseo del goce material en el corazón del devoto” (1.3.17), de forma que podamos percibir a Krishna personalmente tal y como es. Aunque Krishna haya advenido cinco mil años atrás, continúa siendo totalmente accesible a través del Srimad-Bhagavatam. Los únicos que estamos esperando la revelación somos nosotros.

 Foto: Srila Prabhupada recitando el Srimad Bhagavatam

Por Ravindra Svarupa Dasa.

Publicado originalmente por "Amigos de Krishna" en: